Eli Ferrari

Dossier de Eli Ferrari

 

Declaración de Artista

 Tierra, aire, agua, fuego…acción. La acción es mi quinto elemento.

Es una flecha, con rumbo, sin él, hacia delante o hacia atrás, hacia el cielo o el infierno, vital o mortal.

Mi cuerpo es lápiz, papel y texto.

No hay mejor manera de narrar con el propio cuerpo aquello que no tiene un correlato verbal, transmitir corporalmente ideas y acervos que no se traducen-transfieren verbalmente.

La presentación de realidad puede derivar en creación de realidad, y aquí la incierta denominación de lo creado, de lo que surge, entra en tensión con lo ya existente.

La acción es des-organizadora de la realidad mediatizada.

Transforma las experiencias y desafía las maneras establecidas de cómo ser o estar en el mundo. Trasciende las fronteras disciplinarias a la hora de su creación.

Si nuestra intención es borrar límites, esta será una tarea continua y ardua, ya que cada cierto tiempo las limitaciones comienzan paulatinamente a dibujarse otra vez, y esto no escapa al terreno de la acción.

Me interesa experimentar y sentir cómo se puede ir construyendo la acción al mismo tiempo de su presentación, de qué manera en un lugar, momento y junto a diferentes personas, se puede ir conformando este proceso. Es al mismo tiempo realidad y construcción.

La performance desentierra, para seguir viviendo. Remueve las aguas, no para enturbiarlas, sino para que sean mas cristalinas y mirar mejor el fondo de las cosas.

Si bien la acción es para mí una necesidad vital, la obra pretende ir más allá de mis estados o necesidades personales: no caer en la trampa de que el acto de creación -libertario en sí mismo- se convierta en la sola catarsis, en vómito tranquilizador.

Simplemente intento “dar a luz” mi visión e interpretación del mundo.

Al ser nosotros mismos, nuestra persona está totalmente expuesta, nada intercede, somos escudos humanos.

La performance estuvo y está presente en todas las culturas y a través de toda la historia de la humanidad, más allá de ser o no denominada así.

¿Pueden estas vivencias, ser entendidas como estrategias con una mirada mucho mas allá de lo inmediato?

Ante esta pregunta, se apunta  al carácter lúdico que está presente en mi obra de manera crucial. Todos sabemos la importancia que tiene el juego para los niños: son prácticas de aprendizaje-identificación, un ensayo, una simulación de su futura inserción social, sin ser conscientes de ello.

Me pregunto si tal vez se podría visualizar la acción como ensayo o simulación, no ya como en la infancia dirigida a una mejor integración en la sociedad, sino inversamente, planteando e imaginando posibles realidades a las cuales integrarse (también a veces sin ser conscientes de ello).

Palpar con todos nuestros sentidos lo que pudo/es/podría ser.

De este modo la acción, estos fragmentos de la propia vida, estarían sufriendo un proceso de des-identificación para  posibles re-identificaciones, tanto en el terreno personal como desde el análisis colectivo, y no solamente con el propio cuerpo sino también en su interrelación con el espacio que lo circunda:

“El cuerpo como metáfora. El cuerpo como campo de batalla. El hombre, y su cuerpo como microcosmos. Es el centro de nuestro universo simbólico, un modelo en miniatura de la humanidad, y al mismo tiempo es una metáfora del cuerpo sociopolítico más amplio. Nuestros cuerpos también son territorios ocupados, quizá la meta última del performance es decolonizarlo” (Guillermo Gómez Peña)

Creo que en ese proceso reside una energía transformadora latente, puertas que se pueden abrir a un pasado-presente-futuro con un espacio vital necesariamente más humanizado, ajeno a los nuevos antropocentrismos.

No es tan interesante jugar solo. Por ello muchas de mis obras apuntan a la participación. La importancia dada a la sociabilización en la concepción de la obra es una respuesta al devastador triunfo del individualismo, germen de la desintegración, la depresión y el egoísmo, con sus programadas consecuencias a la hora de enfrentar toda dominación desde lo grupal.

El hecho alimentario y todo lo que lo rodea, constituye tanto la temática, el concepto, como la materia misma de muchas de mis obras, entendido como uno de los mejores agentes sociabilizadores en todas las culturas. Desde este ángulo, cuestiono e indago las posibilidades del llamado Arte Relacional.

La participación directa  es uno de los afluentes que alimentan la memoria social.

Las acciones pueden quedar en el recuerdo. Ni más ni menos. Entonces lo efímero ya no lo sería tanto. Quedaría grabado en la memoria, como una fragancia o un sabor. O, eso es lo que nos gustaría (todos tenemos recuerdos que han marcado nuestra vida, que nos han empujado a actuar de determinada manera).

Me interesa estar en contacto con toda nueva forma de expresión a través de la acción, me parece indispensable estar abiertos al conocimiento de lo que va surgiendo, de qué manera y porqué se están expresando a través de la acción las nuevas generaciones, qué visión del mundo se hace presente allí, como dialogan entre sí las obras…

La performance no es espectáculo.

Es una buena excusa para…

Biografía

(Rosario, Argentina, 1976).

Artista multidisciplinar.

Licenciada en Pintura, Universidad Nacional de Córdoba, 2004.

Licenciada en Bellas Artes. Homologación Ministerio de Educación de España, 2007.

Sus obras se manifiestan a través la performance -desde el año 2000- la instalación, la intervención, la poesía visual, objetos, murales, pintura.

Participa de lo que suelen denominar “Eat Art”, “Arte del alimento” o “Arte comestible”, en donde la temática de la alimentación, la relación arte-gastronomía, la estética culinaria, el carácter simbólico, ritual o comunicativo de lo que comemos, constituye tanto la temática, el concepto, como la materia misma de la obra.

Cuestiona e indaga las posibilidades del llamado Arte Relacional.

En 2005 se traslada a España, país en el que reside hasta 2014.

Participó en exposiciones, encuentros y festivales, individuales como colectivos en Argentina, España, y sus obras han sido expuestas en Argentina, España, Venezuela, Colombia, Brasil, Indonesia.

Actualmente vive en Cosquín, (Córdoba, Argentina).